Hoy por la mañana hablé un rato largo con mi viejo que vive en La Pampa. La charla fue hermosa, me contó un montón de cosas lindas que le están pasando y charlamos de todo un poco.

Al finalizar me quedó una sensación hermosa que deriva del hecho de que una persona, en este caso muy cercana, pueda vivir, expandirse, cambiar, aprender y superar obstáculos de una manera tan maravillosa. El Yoga también habla de esto, de lo importante que es poder empatizar con el otro, ya sea desde el dolor o desde la alegría. Los yoga sutras de Patanjali, el tratado de yoga más antiguo que se conoce hasta la fecha (siglo II antes de Cristo) dice: “Se alcanza la serenidad de la mente practicando la benevolencia hacia quien es feliz, la compasión por los que sufren, la alegría con los virtuosos y la indiferencia frente a los viciosos”. Creo que es importante poder realmente alegrarse por las alegrías ajenas, incluso de las personas opuestas a uno, porque esto es salir de uno mismo, salir del ego que nos proyecta siempre hacia afuera en formas agresivas y, de repente, al alegrarnos sinceramente por el bien del otro, viajamos hacia adentro, hacia la luz interna que nos esclarece el camino y que siempre es paz, alegría y conciencia plena.

Foto: Aman Shrivastava


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