Me gusta mucho la bibliografía de Castaneda. Ese mundo poderoso,  mágico y aterrador que nos muestra en sus libros siempre me atrapó: el mundo de la hechicería entendido como otra forma de percibir el mundo en el que vivimos.

El «personaje» central de los libros de Castaneda (aparte de él mismo), el chamán Don Juan, le insistía siempre a Castaneda con esta idea: el mundo con el que interactuamos no es algo fijo y dado sino que se trata de una entidad básicamente energética con la que nos relacionamos en razón de nuestra capacidad para captar e interactuar con los flujos de energía.

La mayor parte de los seres humanos no puede más que ver el Universo como algo concreto y razonable debido a que su capacidad de «sintonizar» con los flujos energéticos bajo esas formas fijas es nulo.

La calidad de los actos energéticos

Vamos a lo que quería comentar hoy y que está relacionado con esta forma de ver el mundo según la hechicería. Lo largo y después me explayo:

Todos los actos que realizamos nos potencian o nos debilitan.

Sobre todo las relaciones con otros seres humanos. Quiero decir que nada nos es indiferente. Es decir que cualquier acto o nos beneficia (es decir, nos hace más fuertes, más capaces, más creativos, nos alegra) o nos vuelve más débiles (es decir, más apáticos, nos debilita, nos hace entristecer). Y la calidad de cada acto la podemos medir al instante.

¿Cómo evaluamos si un acto o relación nos potencia o nos debilita?

Es simple: preguntándole al cuerpo.

¿Suena loco?
Es así como lo digo: si al finalizar cualquier acto (sobre todo luego de estar con alguna persona o realizar una tarea) llevo la mirada al interior y dejo que las sensaciones afloren, la respuesta aparece: me siento contento, feliz, más creativo o me siento triste, cansado, sin ánimos.

La respuesta del cuerpo es la que vale porque la mente va a intentar poner en juego sus mecanismos racionales: «bueno, no es tan así» «no seas malo, esa persona en el fondo es buena» «es lo que hay que hacer, no queda otra» «no hay que juzgar», etc. Multitud de razonamientos que esconden la verdad básica: a tu cuerpo le hizo mal ese acto o interacción en términos energéticos.

Si aprendemos a escuchar, vamos a poder darnos cuenta de lo que nos potencia y lo que nos perjudica y actuar a consecuencia, evitando situaciones que nos desgastan y alimentando aquellas que nos enriquecen.

¿Tenés experiencias que quieras compartir?
Situaciones que te hayan potenciado o despotenciado y en las que tu cuerpo te habló pero tu mente no quiso escuchar su palabra (o tal vez sí lo hizo).

Me encantaría que las cuentes en los comentarios, animate!

Foto: Miguel Bruna para Unsplash


Esta es una publicación sobre Yoga y procesos de desarrollo conscientes. Acá podés ver los horarios de las prácticas de Yoga regulares


4 comentarios

Soledad Corleto · 6 diciembre, 2018 a las 05:00

Hola Nico!
Primero te felicito, porque me encanta leerte y sobre todo las ideas que transmitis. Como reflexión, voy a dejarte otra visión, que no la propongo yo sino el Budismo que practico y es que la decisión de ser felices en cada circunstancia es toda nuestra. Si bien es cierto que el cuerpo responde y es sabio ante las personas o situaciones que nos «perjudican», esa respuesta tiene que ver con nuestros pensamientos. La mente juzga de manera errónea y no nos permitee ver la realidad tal cual es. Por eso la transformación comienza por observar los pensamientos, que nos llevan a la acción y a la reacción. Si dominamos los juicios de valor, cambia nuestra actitud, nuestra capacidad de tolerancia y en definitiva cambia nuestro corazón. A partir de esos cambios podemos mejorar las situaciones o a relacion con las personas que nos resultaban molestas o desintegradoras. Nada fácil! Pero de eso se trata la práctica!!! Te dejo un abrazo y espero que e sirva… da para la charla!

    Nicolás Cubero · 7 diciembre, 2018 a las 02:57

    Sole, muy valioso tu aporte! Es una actitud interesante la que propone el Budismo que requiere trabajo interno y crecimiento. Los aforismos de Patanjali nos hablan también de desarrollar las virtudes opuestas a las energías negativas, para contrarrestarlas y vivir en paz y en armonía con el entorno. No obstante, yo creo que cuidar nuestra energía es importante, sobre todo al inicio del camino donde tal vez no tenemos todavía las herramientas necesarias y tenemos que cuidar cada detalle. Gracias por las palabras!!!

Leo · 24 diciembre, 2018 a las 08:57

Valiosas apreciaciones, escuchar más las eseñanzas que susurran el cuerpo y la sangre, como diría Herman Hesse…

    Nicolás Cubero · 24 diciembre, 2018 a las 18:16

    Leo gracias por tu comentario. Efectivamente se trata de escuchar y darle espacio a la intuición profunda y no callarla con el parloteo mental interminable. Saludos!!

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